dimecres, 24 de febrer del 2010

WAY 2

















OMBRA AL CAMÍ


Camino de Santiago, etapas entre Logroño y Sahagún. Del 18 al 29 de Marzo de 2005.



Gracias a todas las personas que de una manera u otra han estado en esta experiencia de mi vida, se lo dedico a todas ellas.

Receta para seguir haciendo tramos del Camino de Santiago: Volver.



Blanes, juny – 2005



Me dirijo a bcn y la psicosis de si me he dejado algo importante vuelve y repaso consciente e inconscientemente mis neuronas, creo que no, y si así fuese, ya veré que hago! el tren va acercándose a mi destino principal para enlazar con el otro destino más allá de esta comunidad, hago cálculos y parece que si, que me da tiempo de pasar por casa de mi familia en bcn.
Salgo del tren, subo las escaleras de la estación y al salir, no me acepta el billete porque no lo validé, en un momento me quedo encerrado y sin posibilidad de salir del Clot, después de bajar y subir las escaleras y buscar el timbre para conectar con el que veo en la taquilla pero no alcanzo a decirle: eh! ábreme titi! que he pagado mi billete, solo que no lo validé, j-o-d-e-r!...

Paso al metro por túneles repletos de gentes y unas cuantas paradas más allá, llego a Torres i Bages, guai! voy bien de tiempo, sin previo aviso, me presento y ante la sorpresa, subo y saludo a la familia.

Solo llegar, ni habiendo quedado, la mesa puesta y a punto para cenar. Estamos lo suficiente como para ponernos al día, eso si, en plan fugaz y me despido para coger otro tren, me aconsejan es mejor, que no haré tanto trasbordo como en el metro y así ahorro tiempo, a la vez que es más cómodo, y es que no hay nada como una familia que te lleva siempre por el buen Camino!

Llego a Sants-estació y como es habitual, llenísima de gentes, arriba y abajo, esperando y mirando monitores y letras que cambian constantemente hasta que sale tu destino, tu vía, la mía aún no está anunciada, veo gente con mochilas pero ignoro si serán peregrinos, si en unos días seremos compis, eso si, veo algunos con bici y estos si creo que lo son…

Voy al lavabo y para cuando salgo ya está anunciada la vía, bajamos a mogollón a los andenes y en el monitor refleja en que vagón está mi sitio, lo busco y lo interpreto, pero del revés, porque me voy justo a la cola del tren, no sé como lo he mirado pero eso me parecía, cuando llego, veo que realmente es el siguiente después de la máquina, o sea a la cabeza, pero aquí abajo todo parece igual y la cabeza donde se halla la máquina, ahora se engancha por la cola.





Todo el mundo va alterado, buscando y cargados con todo tipos de maletas, cajas, atillos, bolsos y demás, al fin encuentro el que supongo es mi sitio, si! entro, dejo pasar, el pasillo es pequeñísimo y encima con mochilas, desastroso! en mi compartimiento somos seis hombres, los dos de abajo desmontan y meten sus bicis como pueden, también van al Camino, se las ven y desean para conseguir sus objetivos pero finalmente lo logran.



Aunque cuando ya estamos en marcha y cada uno en su litera, caen en la cuenta que les falta una rueda, se supone que se la han dejado, o les desapareció entre la multitud y el caos del embarque, no sé!...
Yo ya he visitado el lavabo antes de subirme a la litera, me sitúo que no es nada fácil allá arriba, me re-coloco todo lo bien que puedo, y que bien, esto ya se ha puesto en marcha y estirado sonrío contentísimo, mientras descanso a la vez.

Son las 23:00 y a las 4:00 me tengo que empezar a preparar, soy el primero en bajar y a Logroño llegamos previsiblemente a las 4:18…
En un momento quedaré ‘frito’ y no es de extrañar, estaba cansadísimo, día de trabajo, recoger, hacer y deshacer mil cosas antes de estar aquí y ahora!..

Unos cuantos mensajitos de despedida antes de caer en manos de Morfeo y cuando quiero darme cuenta está sonando la alarma del móvil, son las 4:00.
Bajo como puedo, intento no hacer demasiado ruido y no molestar, al llegar abajo me doy cuenta que estoy encima de las bicis, casi me mato en la oscuridad, medio dormido y con tales impedimentos en el suelo, intento no meter los pies en los radios y cuadro de las bicis.
Me refresco un poco en el lavabo y pienso en el revisor, me dijo que me llamaría y son las 4:30, empiezo a ‘emparanoiarme’ viéndome después de mi destino…

Resulta que lleva retraso, una hora más tarde de lo previsto, el revisor viene a llamarme y devolverme mi billete, tal y como nos dijo anoche, ya llegamos….
Llegamos con una hora y 20 minutos de retraso, con razón no venía a llamarme, salgo del convoy, esta estación ya la conozco, fue nuestra ciudad de final de etapa y ahora, sin embargo será la de principio….
Qué recuerdos…, San Mateo, fiestas en Logroño, y ahora la gente va bastante contenta a altas horas de la madrugada, y cual es mi sorpresa, no siendo San Mateo, no son fiestas en Logroño, pero solo veo que gentes ‘que se recogen’ después de una larga noche de fiesta, andando un poco de lado a lado, aún con una sonrisilla en la cara y deseando llegar a casa, meterse en la cama a dormir y a ver si no queda demasiada resaca….

Yo ya empecé andar, recuerdo donde quedaba el albergue y me dirijo a él, son las 5:00, a ver si me puedo estirar un par de horitas, me ducho, desayuno y empiezo mi primera etapa, ésa es la teoría. Sigo viendo gente ‘mareada’, juventud sobre todo y alguno que ya no es ningún adolescente, me cruzo con ellos y ellas, hasta alguno alcanza a decirme que Santiago me espera! con tono burlón!...

Llego al albergue, está más cerrado que otra cosa y en el interior solo veo una bici, -no debe haber muchos peregrinos- ingenuamente pensaba que habría alguien esperándome, los hospitaleros a las 22:00 cierran y apáñate como puedas! toco el timbre, pero pienso que no va haber éxito.., y no…

Los trabajadores de la limpieza están pegando manguerazos en la calle, para dejarlo todo como una patena y solo hace falta que me lleven a mi por delante con el chorro de agua…
No sé que hacer, son las 6:00 de la mañana, demasiado pronto para empezar la etapa, tengo hambre, frío y se me rompen los planes….

Instintivamente me voy dirigiendo en dirección a las flechas ya pintadas a partir del albergue y en dirección a salir de Logroño, ya estoy en ruta, que emoción ir viendo las primeras indicaciones, vuelvo a estar….

Pienso en desayunar, en un café con leche y alguna cosa para comer, pero está todo cerrado, así que voy siguiendo las flechas, las indicaciones del peregrino, me empiezo a re-situar, a sentir como guiado, hasta que después de un parking público no encuentro la siguiente, voy arriba y abajo, la gente me mira, últimas risas y despedidas, gastando los últimos cartuchos para conseguir un ligue de noche loca, así es como veo a unos ‘mozos’ intentar caer bien a un par de chicas un poco perdidas a estas horas, entre que no veo la siguiente indicación y tengo que retroceder, con lo que cuestan esos pasos de más!..
Veo que finalmente las chicas suben al coche y parece que las posibilidades han aumentado….

Al fin me re-conduzco viendo de nuevo más indicaciones, mi propuesta es seguir hasta que localice una cafetería o vea que me salgo de la zona más habitada, para parar y comer algo, pero con la tontería, el desconcierto, y siendo el único peregrino en toda la ciudad que ya está en danza!...
Sigo y sigo caminando…
Ya estoy cansado, la mochila me pesa y supongo que es el cansancio del tren, me duelen los pies, las piernas, tengo hambre, pis, kk!!…
El descoloque es general y el ajuste del primer engranaje cuesta un poco, aún no me he hecho a él.

Ya veo que me salgo de la ciudad y necesito comer y tomar algo calentito; veo que en los últimos edificios antes de entrar en un parque, que deduzco ya se aparta de toda población, hay bares y cafeterías, veo uno llamado Don Pan Pan! hay luz y alguien dentro, le pregunto y me dice que a las 7:15 abren, son todavía las 6:45, así que decido esperar, no andar más y descansar, pero no había contado que quieto hace un frío que pela! me subo la braga por la cabeza, me ajusto toda la ropa que llevo puesta y espero ansioso para comer alguna cosa, me relajo, pienso en lo que me espera, estoy ilusionado, muy ilusionado.

A las 7:20 cuando no sé ya donde estoy en la profundidad de mis pensamientos, siento que suben la persiana, soy el súper-primer cliente del día, vengo desde Blanes a comprar! acá no hay cafetera pero el pan huele muy bien, el chico que me atiende es de ashá! le pregunto de dónde? y como casi todos me dice: de Argentina!
Eso shá lo noté pelotudo!, pero de que siudad, hijo mío?!
De Buenos Aires, ahora hace cuatro años que vive en un pueblito cerca de Logroño, está contento, en breve viajará a Argentina, ya reservó boleto!
-Y qué hase un Porteño boludo como vós en La Rioja?
Y... viste… vós también sós d’ashá?
-Nooo, no… shó estuve ashá de paseo…
Y… éste… le gustó?
……..


Bueno, ya se sabe, los Argentinos tienen el don de la conversación…

Hasta que muy amablemente me preparó un bocata, sin parar la verborrea, claro! de atún con el pan recién hecho y le pido tambiém 4 ‘troncos’ de hojaldre con chocolate, que me regala y yo le agradezco, también me desea Buen Camino y sigo mi principio de andadura comiendo al paso, el aceite del atún me cae y no es plan de ir comiendo andando y a palo seco, pero me entra ya la ‘droga’ del Camino, ésa droga que quien haya estado en él, imagino que sabe de que hablo, ese empezar a andar e ir viendo, observando y sintiendo lo que es estar en esos paisajes, en esas laderas, esos senderos, en ese Camino tan y tan tremendo….

Me saluda el guarda de una fábrica ya cuando vuelvo a ver las indicaciones y ya me voy a alejar seguro de la población, él me reconoce y me dice, que él ya lo hizo, hay una complicidad y aprovecho para acabarme el bocadillo sin andar, una vez he terminado, ya no quiero más conversación, quiero adentrarme en él sin pensar en nada más….

Nos despedimos y me pelo un par de naranjas, esto, evidentemente ya en plena marcha; sigue haciendo frío pero está saliendo el sol en todo su esplendor, el día es genial, la situación, el irme adentrando en toda una zona solitaria, me cruzo con tres o cuatro que están haciendo footing, un par caminando, y yo que ya me he engullido las naranjas y preparo el ritual de comerme el postre, los tronquitos que me regaló el bueno del Porteño! también voy intentando sintonizar r3, bebo agua, hago bastantes fotos, más que nada, porque quiero inmortalizar el momento, los momentos, la situación, todo! me siento tan bien, todo coincide, todo me parece genial…..
¿Será solamente una proyección, una ilusión? estoy en las primeras horas de la primera etapa después de la anterior estada en el Camino, me vuelvo a cruzar los que hacían footing, ahora de regreso, no saludan, no deben estar tan contentos…

De repente me encuentro con un embalse, un laguito pequeño, hay hombres pescando, saludo preguntando si pican! parece que de momento están perezosos. Sigo mi rumbo haciendo unas cuantas fotos más y por fin he encontrado la sintonía que buscaba, empieza el Séptimo Vicio en r3, de coña!


Voy mirando hacia atrás, a ver si aparece algún peregrino, pero nada, estoy solo y siguiendo me encuentro con la población de Navarrete, la atravieso parando a tomarme un café con leche, el sol da en unas sillas que tienen a la entrada y es perfecto, me fumo un cigarrillo para celebrarlo y descanso al mismo tiempo que me relajo total.

Sigo la marcha al mismo tiempo que observo la vida cotidiana de un sábado más en Navarrete, volviendo a dejar la población, los coches pasan por la carretera paralelos al Camino y ya en lo alto, veo aparentemente una familia con dos burros, están intentando atravesar una pequeña riera que tiene el acceso hundido, un pequeño puente que cayó, yo me desvío un poco para dirigirme a ellos, pero se van en sentido contrario. Más tarde otros peregrinos me dicen que son una familia Inglesa que ha cogido tres meses sabáticos para hacer el Camino, me hubiese gustado intercambiar con ellos algunos comentarios, pero…

Sigo mirando atrás pero no aparece nadie, eso si, en unos metros alcanzo dos mujeres y un chaval, solo hacen esa etapa, es como una excursión de un día, incluso en Nájera, los vienen a buscar en coche, pero enlazamos una conversación muy distendida, después de estar caminando solo como 4 o 5 horas conmigo mismo, va bien compartir con alguien, pero el chavalín se queja continuamente y acabo dejándoles y así llego a Nájera, solo de nuevo.
El albergue está en obras…..

Busco el siguiente abierto que está allí mismo y no en obras, pero se me hace eterno, primer día, habiendo dormido en el tren, despertado a las 4:00….


Ante las dudas me voy a comer, ya pregunté buscando el albergue y me recomendaron un bar, el ‘Hispano’.
De entrada una clara-clarita enorme y paso del menú, me decanto por tapas, porque están allí, en el mostrador, delante de mi, las veo, las huelo.. y a cada cual mejor!

El albergue ya está abierto y aunque no hay mucha gente, si que ya han llegado algunos peregrinos, el hospitalero es súper-amable y solo se queja de la gente que no deja las botas en su sitio, me indica todo a la perfección y se deja la voluntad. Así se hace pero urge tumbarse, la verdad es que entre indicaciones y demás, ya se me va pasando un poco el sofoco y supongo mi estómago está haciendo un sobre-esfuerzo, dejando paso a que respire con normalidad, de todas formas, una vez dejo las botas en su sitio, me echo directo en la cama.

El albergue es genial, es una sala llena de literas, bastante nuevo y se está cómodo, pero lo que más ansío en este momento es justo lo que estoy haciendo, recuperarme de todo el cansancio desde ayer que salí…



Pienso en cepillarme los dientes, pero como que ya veremos….

Después del relax más que merecido, me levanto para ir al lavabo. Me siento raro, diferente, desplazado, hay más gente que llega, que se ducha, que entra y sale. Estoy viendo personas aparentemente sin identidad, sin nada en particular o solo en común que han llegado como yo, seguramente han iniciado sus días de andadura aquí, o quizá ya lleven días haciéndolo, aún no logro saber si van solos, acompañados, de dónde son, pero si, allí ya estaban parte de los peregrinos que a lo largo de los días compartiríamos más de una situación, alegrías, esfuerzos, experiencias, se estaba empezando a forjar una amistad.

Una unión entre nosotros llegados de todos sitios, de gentes, que al igual que yo, por alguna razón, por varias, o sin razón alguna estaban allí, no les veía, no sabía quienes eran pero más tarde sabría de sus identidades…
De la Valenciana, del de Menorca que vivía en bcn, de una Mejicana que parece estaba de reposo por daño en una rodilla, de las Noruegas que aún siendo jovencísimas y pasar desapercibidas totalmente, allí estaban también, al igual que una pareja, él de Londres y ella de un pueblito de León residentes en Madrid, los dos de Tomelloso, que -según ellos y según parecía-, Tomelloso era quizá más ‘’grande y famoso’’ que París, pero sinceramente, yo tardé varios días en memorizar el famoso pueblo de Ciudad Real, un tipo con acento del sur que había venido compartiendo viaje después de haberse puesto en contacto por internet en una página que trata de compartir tramos de viaje y evidentemente gastos de éste, -compartir.org- también la familia de Zaragoza, quién iba a saber que debajo de aquella fachada había tal ‘máquina física’, que en ocasiones, después de la etapa salía a correr una hora!...
Poco a poco se fue conglomerando lo que podríamos llamar ‘la familia’ que a lo largo de los días se iría haciendo mayor, estirándose, empequeñeciéndose, en definitiva, dando colores muy luminosos a esta nueva aventura.

Después de una buena ducha, me dispuse a echar un vistazo a Nájera y comprar algo para la cena; así lo hice en solitario y viendo las realidades de un municipio que aún siendo bastante pequeño veía como su población crecía gracias a las diferentes industrias y servicios que cada día se iban ampliando, dando así una diversidad bastante extensa a sus nuevos ciudadanos que venían de todas partes.
En el supermercado me hice con la cena más alguna cosilla para la etapa de mañana, frutos secos, bebida…

A la entrada del albergue intercambié unas palabras con el de Menorca, que al decirme su procedencia y dado su acento rápidamente cambiamos y nos sentimos mejor hablando en nuestro idioma, parecía buen tipo, en Toni. Estaba ‘cascadillo’ de las rodillas, decía: resulta que hace una semana empecé con unas chicas que iban bastante deprisa para mi ritmo, ese nivel más alto al suyo inicial, le había dado unas consecuencias que ahora le hacían temer incluso al abandono, siendo una verdadera lástima ya que le quedaban unas tres semanas de vacaciones todavía….

En el albergue cada vez había mucha más gente, iban llegando, se iba animando… yo me preparé algo de cena al mismo tiempo que intercambias algún comentario y compartes espacios y elementos, tal como artículos de la cocina y demás. Ahí y cenando empezamos todos un poco a conocernos y a comentar casi en general las etapas del año pasado con fin en Logroño, el perfil era, -más o menos- a excepción de algunos el mismo, en este periodo vacacional seguíamos allá donde se quedó hace unos meses, casi todos íbamos a ir acabando a partir de Burgos, dependiendo de los días de cada uno, fue el principio de unos días llenos de todo un poco, pero sobre todo risas, unas horas, unos días verdaderamente llenos de vida y que seguro todos llevamos en un trocito de nuestro corazón…


Esta primera noche duermo como un ‘tronquito’, no me entero de nada, ni tapones ni nada de nada, quedo totalmente ‘en coma’. Por la mañana si que escucho unos ciclistas que llegaron ayer también, me preguntaron para ir a cenar y les conocí enseguida que eran de Girona, fueron los primeros en partir. Me gusta la situación de despertarme con el ruido de los demás, bueno, a veces no es tan agradable, pero me negaba a ponerme despertador y pensar que me quedaría dormido, imposible.

Las mañanas se caracterizan por muchas cosas, pero eso de dormir varias, o muchas personas en una misma sala, a parte de los dichosos ronquidos, que si que entonces te acuerdas de por qué no cogiste los tapones! si hay un sonido que recuerdo y llega a ser molesto de verdad, éste es el de las cremalleras, tanta gente y cada uno a la suya, hablan, abren bolsas, hablamos! abrimos bolsas! y hacemos de todo, pero las cremalleras, todo tiene cremallera, éstas, se te llegan a introducir en lo más hondo, a parte de que supongo que intentamos abrir y cerrar más rápido, para así, se supone apaciguar más el no hacer ruido, como cuando te sacas un esparadrapo o tirita de golpe, como la cera cuando te depilas, zas!….




Me ‘zampo’ un poco de todas, merluza, tortilla, chipirones, montaditos varios, unas salchichas con una salsa o pisto que están para morirse y con lo extasiado que ando, me permito hasta un postre de crema y un cortadito, me quedo tan lleno, o mi cuerpo no da lugar a tantas horas de desgaste sin ingesta, tan solo agua, que de repente esa ‘comilona’, con esa ansia, me dan medio-mareos, la verdad, solo pienso que necesito echarme, tumbarme, necesito una cama….




Localizo el albergue y en la puerta hay un tipo sentado esperando, parece extranjero y tiene pinta de peregrino, le pregunto y no sabe nada, en la puerta pone un letrero que abren a las 14:00, pero son las 14:15. Me siento en el banco que hay delante, el solecito se agradece aunque tengo calor y sofoco y no sé que más, la caminata ha sido bestial y tengo un hambre que me comería lo que fuese, pero mucha cantidad…
Aparecen las mujeres y el chaval que hallé minutos antes, solo quieren sellar la acreditación y también preguntan si abren….




Al margen de esos pequeños detalles, me gusta, me encanta despertarme con todos esos sonidos en la mañana, incluidas las cremalleras y tranquilamente, después de unas cuantas vueltas más, incorporarme y prepararme para la etapa, supongo que al estar solo, vas más al grano y eso hace que los que bajaban y subían cremalleras media hora antes que tu, se entretengan, intenten ponerse de acuerdo, se esperen mutuamente, mientras yo, lo aprovechaba en la cama aún haciendo un poco el remolón, y al final, eso si, salimos más o menos juntos, además que prisas, si el Camino va a estar ahí, se trata de ir a tu ritmo, hasta para levantarte….

Después de un cafetito y unas magdalenas con la pareja de Granada y algunos de los de anoche, emprendo mi rumbo en compañía del Menorquí, despidiéndome así de Nájera y con el sol en la espalda, una temperatura ideal y la tranquilidad del Camino, Toni tiene quejas, como me dijo y prefiere ir más tranquilo, así que es la mía para seguir yo también a mi ritmo…

Llegando a Azofra intercambio con una pareja también de catalanes, incluso viven muy cerca de mi familia en bcn. Son ‘car.car@’... –me hizo gracia su dirección electrónica-


Llegamos juntos a Azofra donde hacemos una paradita, ellos desayunan algo consistente y yo bebo un café con leche con un par de donuts. Va llegando todo el mundo que estaba en el albergue, el bar por un momento queda colapsado, vamos comentando con unos y con otros, parece que nos vamos ya conociendo más, como de toda la vida! yo tengo muchas ganas de Camino, de andar, de estar, así que me despido y sigo solo, con la música del viento, de la soledad, de los pájaros que cantan felices, de mis pasos, de mis pensamientos, mis ideas…

Me parecía surrealista ver unas grúas de construcción desde lo lejos, pero más tarde y cerca de éstas lo realmente sorprendente es ver aquí arriba un pequeño campo de golf y gente que juega en él, llego a la altura de las diferentes construcciones, resultando que esta nueva urbanización quizá sea más grande que el pueblo en sí, ya existente….

Entro al pueblo antiguo, después de pasar por la nueva urbanización aún en obras y me gustaría conseguir fruta, no hay tienda, seguramente estará proyectado hacer un complejo de galerías con ‘Carrefour’ incluido, pero de momento en el existente solo hay bar, nos juntamos un par de mujeres y su marido que las espera con el coche, en plan apoyo. Ellos fuman y toman cervezas, yo pregunto y si que tienen algo de fruta que me dispongo a comprar, cuando amablemente el señor me dice: deja, deja!...

Le doy las gracias y me despido porque quiero seguir, estoy en aquel momento que, un poco más y ya habré conseguido objetivos. (Qué fea palabra para utilizarla en el Camino!)…

Justo saliendo de la diminuta población, (Ciriñuela) me encuentro con Carles, que ha abandonado a sus compañeros y va solo, me uno a él y llevamos un ritmo bastante similar, de conversación estuvimos viajando por medio mundo y en realidad llegamos a Sto. Domingo de la Calzada, donde cantó la gallina después de asada.

-En realidad- Carles no había abandonado a sus compañeros porque sí! la verdad es que, ya llegando a Azofra hicimos ‘la broma’ de que a ver quien llegaba primero, es un ‘rollo’ –competitivo- sin ninguna importancia y absurdo que creamos en ese momento inconscientemente, pero que a lo largo de las etapas, siempre íbamos mirando a ver si habían llegado ellos, o yo sería el primero en llegar al final de etapa.
Por hoy, todo bien, habíamos llegado iguales…, bueno! yo entré primero en el albergue!!!

Estaba abierto pero al subir unas escaleras, había una puerta con una reja y decidimos esperar fuera. Viendo que justo pasaba la bendición de la palma en la calle, quedamos más que sorprendidos, de la cantidad de gente y de ver las autoridades del municipio, entre ellas, un guardia civil con tricornio!

Al volver al albergue, caímos que siguiendo a la derecha de la puerta de la reja estaba la escalera que accedía a las habitaciones, luego también vimos que había un aviso enganchado: Peregrino, acomódate que el hospitalero vendrá más tarde.


Subimos y ya estaban sus compañeros, pregonando que habían sido ellos primeros, incitando así más a la competitividad. La habitación es genial, estábamos arriba de todo, en unas golfas, con ventanas desde donde podías ver el maravilloso patio-jardín del mismo albergue.

Nos acomodamos y una buena ducha nos sentó más que bien, me miré como tenía los pies y en general, como me encontraba todo bien y a esas horas, lo más inmediato era comer, así que no lo pensé dos veces, en seguida me encaminé a ver que podía comer, era tanta el ansia de pensar en una clarita fresca y unas tapas variadas, como ayer, que decidí no hacer un menú en plan sentarme, ensalada, primer plato, segundo, postres… preferí meterme en el bar que me recomendó el quiosquero de la esquina al comprar el diario.
Comiendo y saboreando todo aquello, ya pensaba y me veía con el cafecito y el diario en la terraza-jardín, era como si lo estuviese viendo.


Eso mismo un rato más tarde, no lo estaba viendo, lo vivía plenamente como antes lo había imaginado, se había hecho realidad, estaba al solecito con un café, el diario y lo más importante antes de echarme el cigarrillo de después de.. una pastita de milhojas con crema que era el toque perfecto a ese precioso momento.

Claro está que después de todo ese conglomerado, subí medio zombi a la habitación donde el relax en la cama fue también de las mejores cosas, aunque acompañado del suplemento dominical; al entrar estuve intercambiando algunas ideas y comentarios con bastantes peregrinos que ya habían hecho acto de presencia y se estaban acomodando también…





Más tarde, estuvimos de visita turística por el pueblo, yo empecé a investigar en solitario, encontrándome a los ‘Tomellosos’ y más tarde me añadiría al grupo creado por: Carmen, Milaisa, Jamie y Gema. Entre otras cosas vimos una escultura dedicada al peregrino y un parador de un lujo bestial, que en comparación a nuestro humilde albergue, quedamos totalmente parados. También allí coincidimos con Carles y Carol…
Pero para surrealismos, el de contemplar dentro de la catedral de Sto. Domingo de la Calzada, el gallo y la gallina que nos recuerdan el milagro que cuentan pasó allí…
Siendo hoy Domingo no encontramos supermercados o tiendas abiertas para prepararnos la cena, así que compramos lo que buenamente pudimos en uno de los locales que estaban abiertos y ya nos encarrilamos al albergue, pasando primero por el centro médico, donde acompañé a Carmen que le curasen las distintas y numerosas ampollas acumuladas en varios días ya de ruta. En el albergue estaba casi todo el mundo que más o menos ya nos íbamos conociendo de la etapa anterior, Toni, Noruegas, Jamie, Gema, Carmen, Tomellosos, Rafael, Pareja de Granada y un señor que había llegado solo y no paraba de explicar cosas, enlazaba unas con otras, no callaba, era como una radio de fondo, yo pensé en desconectarlo si se hubiese podido…

Allí estábamos, como sacados de no se sabe donde, intentando entre otras, establecer comunicación con las dos chicas Noruegas, al final lo logramos, Toni se había empeñado y Jamie hacía de traductor. Tenían solo veinte años y entre otras, una de ellas era alérgica al gluten, por eso no comía casi nada y cuando le ofrecían una y otra vez, los de Granada, Tomellosos, etc; así parecía que aún menos querían saber de nosotros…

De todas formas, el rey de la noche pudo ser Toni, empezamos a desnudarnos grafológicamente, y mostrarle nuestra personalidad a través de la escritura, firmarle y anotándole algunas palabras al azar que acababan siendo: Dinamarca, Catalunya, Dublín, Málaga, etc. Él, con eso haría un pequeño estudio, un perfil aproximado de rasgos de nuestra personalidad, de nuestra manera de ser…

Empezó conmigo y en nuestra intimidad y aún siendo muy relativo todo el mundo-mundial y parte del universo.., si! acertó bastante, sobre todo cuando te suelta: ¿Sabes que se sabe mucho por la letra de una persona acerca de cómo es sexualmente? Eso, nos pone en posición de alerta a todos/as!….




La verdad es que incrédulos o no, todos y todas querían saber, -el ego que es muy poderoso- poco a poco se fueron atreviendo a firmar para así, él interpretar y decir hasta donde podía leer, -en público- de la personalidad de cada uno de nosotros, la verdad es que en una situación en la que tan solo hace unas horas que te estás conociendo, que mejor que alguien que vaya interpretando cada uno de nuestros rasgos….
Entre unos y otras, vimos que más que interpretar él, su táctica era más bien mirar y callar, delante de una persona y su escritura, ahí estábamos todos absolutamente todos imaginándonos, colaborando inconscientemente decíamos de aquella persona, -sin saber, evidentemente-
Toni seguía las gracias y no decía absolutamente nada, no sabíamos si con su mirada quería decir que si, que podía ser que no,.. Pero todo el mundo decía la suya, sin saber, sin tener ni idea, la cuestión era juzgar, expresar, decir…

A fin de cuentas, quién podía decir que no éramos el grupo de peregrinos más súper-guay de todo el Camino esa noche en Sto. Domingo?!!
Y que la pasábamos divinamente?
Pues así pasamos la segunda de las noches, en la que nos acercamos más unos a otros y en la que se iba forjando una amistad y una unión muy entrañable.

Llegó la hora de silencio y de ir a la cama, minutos antes tuvimos un pequeño altercado con el hospitalero y Gema, que en este caso, no hacía falta ver en su personalidad -escrita-, le gustaba reclamar lo suyo y ser un poco ‘’conflictiva’’.

Una vez todos/as allí, en aquellas golfas tan preciosas, preparándonos para el buen descanso de una etapa más, ‘llegaron los postres’, empezaron más risas, chistes y casi, casi unas cancioncillas de Rafael Farina o Juanito Valderrama, que unos de sus fans, uno de los Tomellosos, le estaba dando bombo y bombo al tema, y ya nos ves, sin ver porque estábamos a oscuras, toda la gente, desparramándose de risa, hasta que el silencio de verdad se hizo presente entre todos/as nosotros/as….

Por la mañana, me encantaba hacerme el ‘remolón’ y mientras la gente se iba levantando, haciendo ruido, cremalleras arriba y abajo, yo me daba la vuelta y me metía aún un poco más en lo calentito de la cama, ummm! que placer!...
Pero nada, enseguida arriba y otro día por delante. Sin darnos cuenta casi, ya estábamos dirección Grañón, yo me adjunté a Gema, Jamie, Milaisa y Carmen. También coincidimos un ratito con la familia de Zaragoza y una vez en Grañón, lo nunca visto, lo increíble de la ‘Spanish people’!

En cuestión de diez minutos asaltamos una tienda abierta a esa hora, la única!. Montaron una parada en medio de la plaza, delante de la iglesia con mesas y chorizos, vino, pan y allá picábamos todos, añadíamos más material, reíamos y comíamos en un ambiente no muy peregrino, pero si auténtico y más familiar que cualquiera de las situaciones que te puedes hallar en la vida. Qué risa! y yo que iba con la idea de un poco de fruta y seguir, seguir, seguir…, acabé medio trompa del vino y casi comido….


De esta manera y con el ‘puntillo,’ me fui casi como cada día, a mi ritmo, en mi soledad y a mi rollo, escuchando la radio y paso a paso atravesando un pueblo y otro, entrando en Castilla y León, haciendo algunas fotillos y ‘a mi bola’ total hasta Belorado, donde por cierto, haciendo un gran esfuerzo y con el ánimo competitivo bastante respetado por ambos bandos y tranquilo, lo llevamos perfectamente bien, teniendo en cuenta que entramos todos juntos, Carol, Carlos y yo.

Al principio no entendimos muy bien, que hubiese propaganda del albergue, y es que, el municipal y más tarde, el que pertenecía al monasterio, estaban cerrados, acabando en el que ya habíamos visto anunciado y aún siendo privado, ponía que costaba la voluntad! no entendíamos mucho, pero llegamos a él, preguntamos y escogimos cama, fuimos los primeros en llegar. A mi me dio tiempo a ir al súper y hoy ya tenía presente hacerme una buena ensalada enorme y fruta con yogures de postre, así lo compré y así me preparé una comida espectacular, después de ducharme, fue tan enorme la ensalada que dejé para si alguien quería, el afortunado fue Emiliano, el Argentino que andaba no sabiendo muy bien que hacer, si seguía un poco más, pero en vistas de la invitación, se quedó y la verdad, le vino de perlas no plantearse nada más, sentarse y ponerse a comer.



De buena mañana, después del aseo cotidiano, pudimos gozar en este albergue de desayuno, sencillo, pero lo suficiente como para emprender la marcha nada más levantarte, había que poner la voluntad, igual que por pernoctar, aunque había que ser bastante bondadoso, el hospitalero solo hacía que repetir el esfuerzo y lo mucho que les había costado levantar aquello….

Hoy salgo con Toni de nuevo, me cae bastante bien, igual que todos, pero quizá el idioma hace un acercamiento más familiar, no sé, la verdad!..
Lo cierto es que noches pasadas, a los demás les caía mal que hablásemos entre nosotros en català, pero sinceramente es difícil cambiar con alguien de tu misma lengua, además sería honesto decir y ellos ignoraban, que habían detalles que no nos interesaban que entendiesen….




Cuando la encontré yo iba comiendo zanahorias y la invité, mientras yo me comía todas las que llevaba, pipas y pistachos, ella tan solo pudo comerse la primera que le di, no era demasiado compatible eso de ir andando y comer para ella, para mi sin embargo no era problema….

Así llegamos los dos solos hasta San Juan de Ortega, que de hecho es un pueblo minúsculo, hay poquísimas casas, pero eso hace que resalte aún más su monasterio, recién restaurado, donde se puede ver, ‘El Milagro de la Luz’. Una vez al año, entra por uno de los ventanales e ilumina la columna cuyos santos son totalmente acariciados por los rayos de sol, justamente sabíamos que tocaba cerca, de hecho, lo preguntamos y había sido el día anterior, pero para más información, había estado nublado y no se pudo dar tal acontecimiento….

Allí encontramos a Eirene y Jesús, con ellos seguimos hasta Agés, ya cansados pero casi para lo que faltaba preferimos alargar hasta Atapuerca. El trayecto fue ameno con Eirene fuimos intercambiando ideas, experiencias y demás, más tarde sabría que una de sus grandes pasiones era tocar el violín, tenía su propio grupo: Azoque. Tocaban aquí-allá, le encantaba ese mundo que parecía disfrutarlo al máximo.
Aunque hoy iba bastante dolida, -su mochila parece que pesaba demasiado- y la espalda lo estaba acusando, pero es fuerte y siguió con nosotros hasta el final.



Los yacimientos ahora permanecen cerrados, tan solo los abren y trabajan en ellos el mes de Julio, extraen todo el material que después durante todo el año estudian. Si que había un parque arqueológico donde se podía hacer una pequeña visita a la prehistoria, en busca del fuego, la piedra de sílex, etc.
Más tarde nos juntamos todos en el albergue, en la terraza de éste. Estuvimos hablando, comíamos pipas y el señor misterioso hizo aparición de nuevo, lo teníamos de conversación y además pernoctaba con nosotros, fuimos al único bar, hacía mucho viento y de camino vimos que no había nadie en la calle, al entrar al bar, entendimos que era porque todo el mundo estaba allí dentro, un ambiente increíble.



Cenamos un bocata y saliendo vimos que se había hecho de noche, eso si, el aire había despejado totalmente el cielo y era increíble la nitidez con la que se veían las estrellas, más tarde Eirene y yo vivimos un momento genial, justo encima nuestro teníamos la ruta trazada en el cielo desde Summus Portus hasta Fisterra, la’ Vía Láctea’ en todo su esplendor, mirando estrellas caímos en la cuenta de una nebulosa que atravesaba de este a oeste cruzando todo el Campus Estelae, la ‘Compostela’ propiamente ahí mismo, encima de nuestras cabezas, la de dos peregrinos en medio de una etapa más, en medio del Camino, qué mágico!...





Por ahí andaba un señor que apareció así, de la nada y aunque nos saludamos, volvió a desaparecer hasta el albergue de Atapuerca donde nos encontramos de nuevo, sobre todo, con los compis de bcn, que llegando yo, vi sus mochilas allí ya instaladas, hacía rato que habían llegado, y una voz interna me dijo: me cachis!!! han llegado antes!

Era tarde y preferí ir a comer seguido, llegué por los pelos y pude gozar de un menú buenísimo, casero y atendido muy amablemente por una chica Rumana, que no sé que me explicaba, que cada día venía de Burgos en coche y que tenía que volver, sino su marido pensaría que tenía amante, (¡# ./;-)(-?)…
Aparecieron Jesús y Eirene, que llegaron también a punto, después de la carrera de Jesús, para saber qué quería Maxi, la cocina la cerraron después de esa última comanda. Un poquitín más tarde con menos suerte, llegaron Gema y Jamie que ya no pudieron quedarse…

Mi siesta fue obligada en una etapa como la de hoy, y evidentemente, entre lo muy cansado y la comilona, quedé en coma profundo…

Una vez duchadito y descansado, hice visita cultural al pueblo, por lo pronto, comprobé que debe de vivir un escultor, porque había muchísimas piezas de hierro en el jardín de una de las pocas casas que componía aquella diminuta urbe. Paseando por las calles más que tranquilas de este pueblito, con un sol que iluminaba las distintas fotos que iba haciendo a unos y otros detalles; entre otros, las esculturas de nuestro artista desconocido, la iglesia y más tarde, una preciosa e inolvidable puesta de sol. También encontré a mi paso, un burrito con mucho pelo, que me atreví a saludar teniendo miedo en el momento que vi que la cadena que lo mantenía atado era más larga de lo que pensaba, suerte que era simpaticote y tan solo quería que le diese algo para llevarse a la boca…






Pues poco a poco y hoy, después de una noche de lluvia, íbamos con un kilo de peso de más en cada bota, era imposible deshacerse del barro, con Toni, nos explicamos y nos hicimos un poco de repasillo de nuestras vidas, muy a grandes rasgos, así llegamos al siguiente pueblo, donde él quería parar a desayunar algo más consistente que el desayuno por la voluntad del albergue. Yo preferí seguir, y ahí nos despedimos hasta la próxima, seguro!

A mi rollo, como era ya típico en mis etapas, en mis ganas de hacer, en mi libertad más preciada, seguí haciendo kilómetros, dejando las planicies pude enfilar los Montes de la Oca, al fin un poco de bosque, un paisaje totalmente distinto y precioso, aunque empezando y siguiendo en bastantes subidas, valía la pena el cambio. Ya bajando, entre arboledas enormes y un camino bien ancho e interminable, me encontré con una chica de Murcia.


Decía haber hecho ya todo el Camino hacía años, más tarde conocería más de cerca a Maxi…






Siguiente día, siguiente etapa, preparar lo cotidiano de cada día, tiritas en los pies entre otras y café de máquina con tabletas de chocolate que compré ayer en el único bar, salgo solito y un sol tremendo me acompaña en el principio de una nueva etapa que dejando Atapuerca me encuentro con una subidita que para ser lo primero de la mañana, ya está bien….
Desde lo alto y a lo lejos veo Burgos pero aún faltan unas horas para llegar, hoy además hay una bifurcación pudiendo así elegir para llegar, cada uno se coge el que más le guste o le apetezca.

Me encuentro con los de bcn y después de recordar que ayer llegaron ellos primero, acelero el paso y les saludo sin más, no hay tregua, hoy voy a ser yo primero!…

Atravesando un pueblo, más otro y con la sombra de éstos detrás de mí, también coincido con el señor solitario, que ya no siendo tan misterioso porque anoche hablamos, sigue pareciéndome ‘rarote’…, pero, ¿quién no es raro de alguna manera u otra?...
Sigo y sigo, ya veo los accesos a la ciudad y me entristece enormemente, me doy cuenta del mundo urbano en el que vivimos sin darnos cuenta de la comercialización e industrias que a diferencia de los parajes tan tranquilos y espectaculares del interior y sin diferencias también son horrorosos.

Es cuando empiezo a entrar propiamente en la ciudad, una avenida más que escandalosa y humeante de coches y camiones que te va llevando al centro, una general que se hace tan larguísima, ruidosa, poco viable y feísima entrada a un Burgos, que en realidad tiene mucho que mostrar, imagino que cualquier ciudad, no solo esta, tiene sus accesos así de industriales y feos….
Hay momentos en que ya dentro de la ciudad, entre las gentes que hacen su día cotidiano, pierdo de vista las distintas señales del Camino y es cuando ya cansado o más cansado de lo habitual y hoy, por el exceso de ruido y estrés que ha comportado la entrada, que no quiero recorrer ni un metro más de lo que deba para llegar al albergue, aunque después de unas naranjas y una ensaimada mientras no paro mi marcha y me planteo si seguir, porque de hecho la etapa de hoy no es muy larga..
Quedo más que sorprendido y boquiabierto ante el bestialmente tremendo e increíble monumento, que de golpe se planta delante de mi, casi me emociono de ver que he llegado a un punto importante y simbólico, la catedral de Burgos, evidentemente me hago la foto de rigor con la señal, eso sí, de ‘victoria’!..

Me duele la ampolla del dedo pequeño del pie derecho y quiero llegar más que ya! el albergue está en la salida, mañana lo agradeceré, pero ahora tengo que atravesar todo Burgos, al final llego, está cerca del campus de alguna de las universidades y enfrente de las piscinas, eso me han dicho, son unas casetas de madera muy bonitas. Llego y hay un par de tipos y una chica montando un armario ahí delante, en el jardín, que de hecho está dentro del parque.



Les saludo y soy el primero de los primeros en llegar, pregunto para el próximo albergue y aún faltan unos cuantos kilómetros, como ocho, y está bastante nublado, es posible que llueva, me descalzo y reviso la ampolla que me hacía bastante daño, entre eso y las condiciones climatológicas que parece se aproximan, más que tenía ganas de quedarme a visitar la ciudad, decido quedarme, después de mil dudas y cansancio…
Al ir a los dormitorios justo sale Milaisa, resulta que tiene infección en algunas de sus ampollas y ha pasado el día aquí, evidentemente no puede andar en su estado, me alegro de verla, pero voy a lo mío, descansar, ducha, lavar la ropa y ordenar un poco todas las cosas que llevo encima, miro y aún no llega nadie. Entre unas cosas y otras si se ha hecho la hora de comer, me voy a buscar algún sitio y amablemente me dicen que aquí al lado, en el comedor de la universidad de derecho hay menú bastante bueno y barato, (4,10 €) allá voy…

Y si, vale la pena por cercanía, precio y calidad, me lo hago completo con café, cigarrillo y todo!

Me conecto a ver el correo aprovechando que en el mismo albergue tenemos internet y no hay mucha gente ahora, estando ahí y sin llover, pienso en seguir, la verdad, aquí no aparece nadie y tengo ganas de seguir, pero no seguiré…

Después de recoger la ropa, calcetines, calzoncillos y camiseta, me voy con el autobús al centro, me hace gracia ir sentado con un par de monjitas, a las que les pregunto por las paradas que faltan hasta la catedral. Ahí que llego, hago fotos absolutamente a todo y es que la enorme catedral es tan increíble que no llego a creer algo tan impresionante, accedo a su interior pagando 1 € por ser peregrino, sino vale 3. Quedo más asombrado todavía de su interior y tan solo hago una visita relámpago, por cansancio y porque imagino que haría falta una semana para realmente ver semejante barbaridad….


Al salir me encuentro a Fernando, el de Madrid que había hecho algún curso de vela en el puerto deportivo de Blanes! resulta que están casi todos los compis en el albergue del centro, muy cerca de ahí mismo, ni idea que había otro albergue, -le digo-
Me explica anécdotas de la noche pasada en Agés, que les dejaron una guitarra, bailaron y se lo pasaron bomba! tanto que las Noruegas ya formaban parte del grupo y todo, pero cien por cien!
Yo quedo más que alucinado, no por el desmadre, eso era de prever, pero que las Noruegas estaban dentro del grupo… que la familia de Zaragoza había estado ahí cantando, que los Tomellosos, Rafael, la pareja de Granada….. en fin… eran ellos! sin duda.





Vamos, lo imaginaba como si hubiese estado allí mismo….
Fernando dijo que se iba a descansar un poco y yo fui a descargar la tarjeta de la cámara que ya la tenía llena, me la pasaron a un cd y así la volvía a tener a punto.

De repente, paseando por las calles de Burgos, eso de volver a la Mega polis después de unos días de planicies, bosques, campos y tan solo pueblecitos, como que me encontraba en la normalidad, en lo habitual o no sé que efecto pudo ocasionarme esa situación, que pasando por delante de cientos de comercios de todo tipo, no pude contenerme de comprar primero un ‘xuxo’, el cual allí no se llamaba así, más tarde seguía teniendo hambre, y había unas barritas de pan con una pinta, tan blanquitas, recién hechas, que sin tan siquiera acompañarlas con nada, tal cual la compré y me la zampé,…

Paseando, viendo, curioseando y mojándome porque se puso a llover -suerte que recogí la ropa- seguía mi ‘otra etapa’ recorriendo Burgos y las cientos de ofertas abiertas a consumir seguían haciendo que me apeteciese todo, tanto es así que, estando esperando que pasase la lluvia, justo fui a caer al lado de una parada de churros, había unos de chocolate enormes rellenos de crema que me contuve, pero si que cayeron un paquetito con unos siete u ocho, hacía un montón que no comía churros,..
Ummmm! que buenos…, pensé que no cenaría…

Con la tontería, hice casi media etapa más para volver al albergue desde el centro, que me hubiese ahorrado cogiendo el autobús. Necesitaba un lavabo, llovía, paraba, iba viendo cosas interesantes para fotografiar, el consumismo no responsable y saber más de la ciudad…, al final, poco a poco ya me situé y andando-andando llegué.…

Cual fue mi sorpresa que me encuentro con Toni, Rafael, los Tomellosos, la pareja de Granada y las Noruegas. Aunque mi prioridad era ver el cd de las fotos hechas hasta entonces, me alegré tanto de verles allí, pensando que estaban en el albergue del centro, que nos saludamos, comentamos y estuvimos ahí un rato repasando esas horas sin haber estado juntos.


Ei!!! mirar fotos de estos días atrás!!
Todos ahí mirando y recordando, sintiendo algo tan reciente pero tan intenso, Nájera, Sto. Domingo de la Calzada, detalles que capté con la cámara y ellos también habían visto, imágenes congeladas de momentos fugaces en los que nos sentíamos identificados, en los que nuestra vida estaba corriendo a una velocidad e intensidad que no éramos conscientes, porque la estábamos pasando genial!!

Como regalito dejé de fondo de pantalla la foto de todos juntos en la cena de Belorado, y los más avispados ya se conectaron a la entrada de usb su receptor de almacenamiento, que, como bien dijo no sé quién en ese momento, hoy día quien no dispone de esto, no está al día...

Con todo esto y sin darme ni cuenta, habían montado la ‘parada’ para la cena, casi echando a la gente que estaba usando internet y los pocos que habían allí viendo la avalancha de los Tomellosos, la pareja de Granada y todos corriendo las mesas, sillas y oKupando por completo el pequeño comedor, no era de extrañar, traían como seis botellas de diferentes vinos, cava, toda clase de embutidos, quesos, espárragos y hasta el famoso tiramisú de postre, hoy si!! hoy había tiramisú de verdad, no como en Belorado que solo se hizo la broma…

Pobre de mi, con mi cena individual y muy sana pero en comparación al arsenal que llevaban estos, sin saber ni siquiera que estos estaban allí, de repente me veo otra vez rodeado de todos ellos, con esas ganas de compartir y ese buen rollo creado por todos y ante la salvaje sorpresa de las Noruegas integradas en el grupo, algo que no podíamos creer remontándonos a Nájera.





Que gracia, es que me tronchaba de risa, entre las salvajadas de los Tomellosos, las reacciones de cada uno, comiendo, el vino, y otra botella, más las traducciones en Inglés a las Noruegas, Toni aún, pero cuando intentábamos traducir cualquiera de los Rafaeles!... y también intercambiando alguna frase en català Toni y yo, aquello era un caos!! un caos de comida, bebida y risas, sobre todo con los comentarios de los Tomellosos: “Si que están estudiaos éstos!

Con todo ese ‘alboroto’ íbamos brindando por lo fantástico del momento, del Camino, de la gente que encuentras en él, de todo en general, fuimos haciendo un pequeño discursillo cada uno de nosotros, lo que mejor nos parecía y sentíamos de estar allí y habernos encontrado, hasta las Noruegas con traducción simultánea… acabamos enseñándoles, evidentemente, una de las tradiciones más Spanishes: Arriba, abajo, al centro y pá dentro!!! me fijaba en ellas, porque estaban dentro del grupo, si,.. se habían integrado, pero no dejaban de mirar con una cara, me imagino como si me encontrase en un poblado de África y si,.. me acogiesen las gentes de allí, pero como que ves que tu no perteneces a esa tribu…



Y nosotros, éramos una buena tribu!

A la hora del postre, el Tomelloso nº1, se dispuso a sacarlo de la caja de plástico donde viene el tiramisú con su navaja! yo, que estaba enfrente, no podía creer que realmente fuese tan salvaje, casi me ahogo de la risa de verle ahí intentando cortar la tapa de la caja, cuando tan solo había que levantarla! que bruto….

Por un momento, me di cuenta que realmente nos habíamos quedado solos en el comedor, y es que la gente asomaba y directamente veía que mejor no molestar, hasta hubieron unas chicas que entraron con un café y parece ser que querían conectarse.
 -detrás nuestro estaban los ordenadores-



Y el Tomelloso dijo, que para tomar un café ya les cabía en la mesa que quedaba libre sin sillas y sin saber que lo que querían y tenían todo el derecho era a poder sentarse a mirar el correo electrónico, pero es que lo teníamos todo acaparado, es más, la gente ya estaba metida en su saco, en la cama, pensando y habiendo estudiado, concienciándose de la etapa del día siguiente, posiblemente curándose las ampollas, dándose cremas, algún masaje de alivio, descansando en definitiva, y nosotros allí formando una juerga como pocas…

Yo al levantarme, noté que si había bebido vino y cava, digamos que me sentía ‘mareadillo’ pero era aquel punto de risa y bienestar que era genial, tanto que no dejaba de reírme, salimos con cuidado a fumar un cigarrillo fuera y bajo la mirada del hospitalero que ya bastante había hecho la vista gorda, intentamos disculparnos diciendo que ya nos íbamos a dormir, pero el respondió: tranquilos, es normal que también te lo quieras pasar bien, que él entendía perfectamente que a las diez en punto no nos diría que nos fuésemos a dormir….

En esas que nos vimos con más libertad, como si no estuviese mal el poder estar aún por allí fuera riéndonos y hablando un poco más fuerte de lo ‘normal’, yo me quería morir, pensé: solo nos faltaba eso, porque si nos hubiese dicho que ok,.. pero que ya,.. que había gente que quería descansar y estaba ya en la cama, pero no, nos dio aún más márgen para seguir de fiesta…

Recuerdo que me fui a buscar el cepillo de dientes, que todo me hacía gracia, hasta verme en el lavabo cepillándome los dientes con mis compis, allí en los espejos reflejados y escuchando aún bocinazos de los que estaban fuera, entrando en el dormitorio con las linternas, viendo el resto de peregrinos ahí intentando conciliar el sueño, intentando descansar y pensando –no sequé- de los que estaban ahí fuera armando escándalo, ósea nosotros...

De hecho, creo que llevaba un ‘mareo’ total, me reía de todo, de ver mis calcetines, calzoncillos y camiseta en el radiador secándose, de que todo lo tenía por ahí, las botas, que al lado de mi cama, en la litera, tenía un tipo que se dio la vuelta al verme, de la gente entrando aún con risas; salí fuera, me despedí deseando buenas noches y resulta que el hospitalero se había unido a la fiestecilla, de hecho era de Madrid y estaba de voluntario, era un poco lo que iba buscando, pasarla bien con buenos momentos como ese.

Me metí en la cama, contento y se me pusieron los ojos como platos, entre risas internas y buen rollete de ir recordando lo recientemente más los otros días pasados, también podía sentir como ellos iban entrando y metiéndose en la cama, pero…, comentando y ‘tronchándose’ de risa porque había uno que roncaba, pero lo que se dice roncar, recuerdo que al final eran más exageradas las risas que los propios ronquidos, me petaba de risa, tanto, que Morfeo me recogió en sus brazos muy felizmente esa noche…
Por la mañana…
Pensaba en el colega que tenía al lado, me había despertado aún con la ‘cogorza’ que yo llevaba, pero es que él roncaba mucho, después de algunos chasquidos y ruidos varios, parece que calló, pero solo por momentos…
Desayuné churros de los que me compré ayer que compartí con Milaisa y los demás, a medio churrito porque no sabía que ellos estuvieran allí, mi café y ahora si, ordenando toda la mochila y preparando mis pies de ‘compeeds’ y demás para una nueva etapa, quien también, amablemente me ayudó sin pedírselo y regalándome más, por si necesitaba, fue el hospitalero de Madrid, genial!.

Lo más triste, la despedida de Rafael, el de Jerez, ‘’Cái’’. Como yo me lo cogía tranquilo por las mañanas, fui viendo como se despedían unos y otros, y al final, de los últimos, nos dimos un buen apretón deseándonos Buen Camino, en el de la vida! también lo hice con Milaisa, la que parecía muy dispuesta a volver de nuevo desde Madrid cuando curasen sus heridas e infecciones varias, recogí sus saludos y buenos deseos para Gema, Jamie y Carmen que seguro si los iba a volver a ver y compartir. Tal fue la cosa que con la tristeza que desprenden las despedidas dichosas y no habiéndome cruzado durante los preparativos matutinos con ellas, olvidé despedirme de las Noruegas, que tampoco recordaba que se quedaban aquí como final de viaje, cosa que me hubiese encantado y desgraciadamente no pudo ser…






Emprendo mi marcha alejándome del albergue y ante la mirada de Rafael, impotente de vernos seguir, cuando él, no tenía más remedio que quedarse, había consumido su tiempo, eso me hacía ver y me daba mas ánimo, fuerzas y consciencia de pensar que lo vivido con él y con todos ellos había sido genial, pero que el Camino sigue, la vida sigue, seguro me esperan un montón de situaciones nuevas, experiencias y demás por delante, no mejores, ni peores, simplemente diferentes, y allá voy, emocionado y lleno de sentimiento.

Así también dejo atrás la universidad que tan solo ayer me ofrecía un menú bien bueno y económico, parece que hayan pasado tres o cuatro días, y tan solo fue ayer…

Veo a mis compis de ‘juerga’ y Camino y me uno a ellos, en otro contexto que el que anoche vivimos, comentamos detalles de la vida, y la cosa en este momento va de, “cómo una persona puede llegar al desespero de suicidarse”, bastante distinto, si! de anoche!!! ellos pararán debajo de un puente para hacer el primer descansillo y propaganda turística del magnífico pueblo de Tomelloso….

Yo decido seguir como habitualmente suelo hacer, a mi bola, a mi ritmo, conmigo mismo, pero con la esperanza de que ya nos re-encontraremos más adelante, sin saber que esa era nuestra despedida sin serlo, sin hacerla factible, ninguno sabía que sería el último de los momentos del Camino que coincidiríamos y compartiríamos, pero así es el destino, la vida, y el Camino. Un enorme abrazo.

Atravesando pueblos excepcionalmente maravillosos, con ese bienestar, tranquilidad, paz y serenidad que me acompañaban en un día como hoy, seguía y seguía caminando, Tardajos, Rabé de la Calzada y otros testimonios mudos de nuestro paso por ellos, fotografiando, intentando vivir y congelar ese momento de una manera u otra, tanto como el recuerdo del hospitalero que me atendió amablemente en uno de tantos albergues en un pueblecito de éstos, allí me tomé un café con leche, con el hospitalero de Valencia que lo llevaba, miré mis ‘compeeds’ que al escocerme pude ver que habían saltado y después de la breve pausa y compartir el buzón de voz de r3 con él, fenómeno que desconocía, pero que le encantó.., le dejé la radio sintonizada en el dial más genial de las ondas hertzianas, el mejor regalo que le podía dejar….

Seguí mi camino, en este caso con Emiliano, el Argentino y fuimos un trozo juntos, me explicaba sus pormenores con la pareja Alemana que le acompañaban y no seguían su ritmo, hasta que finalmente no podía estar eternamente esperando y decidió seguir sin ellos…

Seguí con mis cosas conmigo mismo y de repente, coincidencias de la vida, Eirene y Jesús delante de mi, estuvimos un ratito pero yo seguí, hasta que, más casualidades de la vida, parecía que me estaban esperando, Gema y Jamie, me alegré un montón de re-encontrarlos, me explicaron, les expliqué, tan solo habíamos pasado una noche sin estar juntos, pero tanto que decir, curiosear…, repasamos a todos los integrantes de esa familia que habíamos constituido en estos días…

Sin darnos cuenta, estábamos en Hontanas, lindo pueblito que lo que más nos sorprendió de entrada, fue su iglesia, una iglesia con alarma!
Luego entendimos y nos explicaron que parece que están robando últimamente en todas las iglesias de los alrededores, también nos encontramos allí con Maxi. Una vez en el albergue, Maxi se quedaba, llegando Eirene y Jesús, que también, pero Gema, Jamie y yo no sabíamos que hacer….
Vaya rollo, que si, que no…, ellos deciden que si, yo quiero seguir, en cinco segundos pienso: mejor me quedo, me ducho, tengo hambre.., ellos me dicen que van a seguir, reímos, nos quedamos, seguimos.., esto ya empieza a ser de tontos…

Maldita sean las indecisiones, te encuentras tan cerca del cincuenta por ciento de las dos posibilidades que te da igual una cosa que otra y por otra parte quieres totalmente que sea lo contrario.., terminamos quedándonos.., no muy seguros de ello, pero si!...

Después de instalarme, me voy a comer con Maxi, Jesús y Eirene. Hacemos un menú de rechupete y al acabar nos relajamos en la entrada del albergue, éste lo llevan unas señoras, se lo combinan entre ellas y son ellas las encargadas, muy amables y simpáticas nos informan de todos los ‘trapicheos’ del pueblo y lo que representa el Camino para ellas.





“Que no se les entienden lo que hablan-De tanto leer se os van hacer los sesos líquidos-A la universidá iba yo a dar cabezazos-Detrás de los perros tirándoles piedras-Pero que raro hablan”….






Directa y rápidamente me fui al ordenador, a recordar, a ver tan solo unos días pasados, que maravilla, que genialidad, las fotos desde Blanes hasta el mismo Burgos, hasta hacia una hora, que sensaciones y lo mejor de todo, pensar que faltaba mucho más de todo aquello, incluso más Camino aún del que había recorrido hasta aquí, si no había nada nuevo….
Llamaba a la gente…






En la entrada se está de fábula, da el sol y estamos charlando los diferentes peregrinos aquí presentes y los que pasan, dado que estamos en la calle principal y todo el mundo pasa por aquí, se queden o no, es otra cuestión….
Y quienes si se quedaron, que llegando a esas horas nos hizo muchísima ilusión, fue Carmen, -la Valencianeta- que venía con un nuevo acompañante, Dani.





Así que comentamos también esas horas que no habíamos coincidido y se fueron directos a ducharse e instalarse.
Doy una vuelta y si, estaba en lo cierto, el pueblo de Hontanas, en diez minutos –por encima- ya te lo has recorrido todo…

A las seis, tocan las campanas y absolutamente todo el mundo va a misa, no sé si era la curiosidad, el aburrimiento de nada que hacer o que ya lo teníamos todo hecho pero el estar ahí, o no sé que clase de energía, inercia, parálisis cerebral o extraña y sorprendente decisión, entre risas y bromas pero acabamos todos en misa de seis.

La verdad, fue una experiencia más que insólita, diferente! extraña y a la vez familiar, toda la gente del pueblo dejaban lo que tuviesen que hacer, esa hora y esa misa era más que sagrada, directa e indirectamente pero todo el mundo veía a todo el mundo, una especie de control para luego poder decir: no te he visto en misa…


En un principio pensábamos que el cura vivía a cuerpo de rey! aquí en Hontanas, pero resulta que no, que va escopeteado cada día, con el coche, de un pueblecito a otro, sin parar, misas, entierros, bautizos, catequesis, comuniones, confirmaciones, bodas.., nos dijeron que hace más quilómetros que un comercial…

Acabándose ésta y atardeciendo, me fui hacer unas fotos de la puesta de sol, había una luz espectacular con perspectivas diferentes de lo que había visto hasta entonces, valía la pena, sobre todo porque de vuelta, encontré un señor mayor que abría una puerta un tanto misteriosa, que daba paso a una especie de cueva donde él, se disponía a tomar un trago!.







Yo le saludé amablemente, aquí todo el mundo te saluda, era la primera vez que lo veía en mi vida, pero nos saludamos como si fuéramos vecinos desde el día de mi nacimiento! así que en dos minutos de conversación sobre el tiempo y ya me invitó a entrar a la cueva...

La cueva, resultó ser una diminuta bodega donde guardaba unas botas con vino que, a esa temperatura constante bajo tierra y con el paso de los días, semanas, meses,… lograba un vino excepcional, en éste caso se estaba más caliente dentro que en la calle, a diferencia de verano que te solías abrasar en la calle y en el interior de éstas, se gozaba de los mismos diez grados aproximadamente….

De conversación con el vinito tan bueno y fresquito, la verdad, un lujo…
Le pregunté si había costumbre, al atardecer de hacer semejante ritual, me dijo que no tenía que ser a esa hora, que solía ir a cualquier hora del día, fuese atardecer, amanecer, media mañana o medio día…
Le agradecí por el vino, pero sobre todo por la información, ni idea de estas cosas….
La verdad es que me apetecía mucho compartir aquella experiencia con los demás, sobre todo con Jesús que habíamos comentado en las comidas sobre vinos y así…

Por suerte, después de dar un paseo con Eirene, y entre otros, visitando un antiguo puesto ya abandonado, donde había una balanza enorme de las que pesaban las producciones agrícolas entre otras, imagino.., vimos que más abajo habían más cuevas donde, en este caso habían unos ocho o diez mozos, de conversación, viendo pasar el tiempo y bebiendo vino.

Fui corriendo al albergue a avisar a los demás y si! todos fuimos hacia allá. Ésta, que más grande con más botas en su interior, la pudimos ver y compartir todos, me alegré mucho que pudieran ver y probar el vino tan delicioso, fresquito y el buen rato que pasamos allí con ellos.., más que bien, aunque los prejuicios van apuntando a que estos mozos parecen muy bastorros, sencillos y bastante simples..



El resultado después de comentar unas pocas jugadas, es que eran más sensibles de lo que parecían, a parte de uno de Bilbao que casi no veía de la ‘torrija’ que llevaba encima, y de que el ambiente era más de cachondeo y risas, nos dieron unas cuantas lecciones del mundo global, más en el aspecto nacional, diferentes comentarios políticos y demás….

Medio entonados con el vino, nos despedimos y fuimos a cenar, en un bar bastante nuevo y muy acogedor, allí estábamos toda la tropa peregrina, seis hicieron menú para repostar fuerzas y cuatro comimos bocata; de allí al albergue, eran ya las diez y la cosa no daba para más, todos cepillándonos los dientes a la vez y seguidos a la cama, felices sueños!

Nuevo día, nueva etapa, después de los preparativos cotidianos ya, dejamos este albergue como otros con cierta nostalgia por las horas pasadas allí y estamos casi todos en el bar tomando un café con leche matutino con una palmerita de chocolate.

Salimos todos al igual, Carmen, Dani, Gema, Jamie, J. Pablo y Fernando, dejamos Hontanas y yo me adentro en el mundo de Jamie, que me explica su vida profesional, interesantísima, trata en cierta manera y muy resumido en la lucha por la protección de los bosques en todo el mundo, a expensas de la grandes industrias de la madera, faena delicada y costosa que no siempre pueden garantizar, pero me explica que la lucha es continua, poco a poco van consiguiendo que respeten el certificado que solo ellos pueden acreditar a dichas empresas. De tanto en tanto suele viajar para hacer el trabajo de campo que es lo que más le gusta, de hecho, al acabar el Camino se va a Guatemala…

En Castrojeriz hago mi primera parada para tomarme otro café con leche y me despido de ellos para seguir en solitario, comprándome unas naranjas y pipas que me acompañarán durante mi Camino de hoy.











Todo es bastante plano, pero de pronto, un montículo se eleva y la subida es tremenda, para luego la bajada que también se hace forzada, además empieza a soplar viento y el cielo está parcialmente oscurecido por tormentas, pienso en la capelina, aún por estrenar, parece que la voy hacer servir.

Entro en la provincia de Palencia, al atravesar un río, el Pisuerga; ya está goteando y mis pasos aligeran para llegar a Ítero de la Vega, allá encuentro a Emiliano, el Argentino. Está solo en el albergue, ya llueve y de un minuto que no encuentro refugio a la tormenta. Estoy allí un momento pero no me quiero quedar, quiero seguir, para de llover aunque hace muchísimo viento y decido desempaquetar la capelina, por si acaso y seguir, con ella puesta y tiro y tiro para adelante, evidentemente con el cielo completamente azul-negro y la presión de empaparme allí en medio de aquella tormenta que por momentos no me cae, pero está más que a punto.

La presión es bestial porque a la que ves un pequeño pueblo no hay problema para refugiarte, pero ahora mismo, aquí no había nada para taparme en caso de que se pusiese a diluviar, así como me temía y hasta ahora me había escapado, ahora no, en medio de la nada, solo en una planicie bestial y tan solo un Camino, empieza a diluviar, pero llover de verdad, nada de cuatro gotillas, hasta piedra caía, me tapo todo lo que puedo con el poncho, pero con el viento se me levanta hasta las rodillas, llueve a mares y sigo caminando, me tapo la cabeza y la cara de la piedra que cae y hasta hace daño, de repente, después de unos minutos inacabables para, va a menos, pienso y me ‘emparanoio’ de cómo secar la ropa, las botas, de si no se secará, etc. Resulta que el mismo viento ya me seca, sin darme cuenta, sin previsión alguna, se soluciona lo que parecía un gran problema, no se pueden hacer planes aquí, -o mejor hacer pocos- todo lo que prevés y des por sentado, en dos minutos se va a ninguna parte y evidentemente, todo esto y lo que es más importante, pase lo que pase, aquí no se deja de caminar…

Me encuentro con J. Pablo, casi nos aliamos más, después de haber sobrevivido al gran diluvio; llegamos a Boadilla del Campo, allí hay un albergue genial y vuelve a tronar y diluviar, pero hemos encontrado un buen refugio, es hora de comer y por hoy, ya nos hemos mojado bastante.


Comemos junto a otros y otras peregrinos/as, comentamos la jugada y de nuevo la indecisión a cerca de quedarnos allí, que no hay absolutamente nada, pero si refugio, albergue y descanso, y teniendo en cuenta que el tiempo no acompaña, sería lo aconsejable, la otra opción, seguir a Frómista y hacer un poco más de etapa.

A la hora de los cafés ya casi lo tenemos decidido, seguimos…
Nos damos cuenta que nos vamos a volver a mojar, que allí ya estamos seguros, que mañana será otro día y que podemos compartir con los allí presentes, estar a nuestra bola! escribir, leer, pensar, el Camino da para todo eso y mucho más… el albergue es magnífico, pero.., alguna fuerza interior, al margen del cansancio y la aparente seguridad nos dice: quiero seguir!

Y allá vamos, la capelina indispensable en estas circunstancias y en cuanto salimos, yendo paralelos al Canal de Castilla nos vuelve a caer una descarga de lluvia, piedra-granizo y esta vez, hasta descargas eléctricas, en compañía de J. Pablo da la sensación que es más leve, pero para nada, hasta hay momentos de miedo por los rayos que los escuchamos encima nuestro.

Queríamos seguir y allí estábamos, no nos arrepentíamos porque dentro de todo, era más que emocionante, aunque mojados totalmente, empapados hasta las rodillas por el viento que levanta el poncho, sonreíamos de alegría de estar ahí, que genialidad…


Por fin vemos Frómista a lo lejos y paso a paso, llegamos al albergue que es grande y bastante nuevo, está casi completo, pero conseguimos una cama cada uno.

Gema y Jamie acaban aquí, de hecho los vemos al llegar y ya viene un familiar a buscarlos, me despido de ellos dos con cierta pena de ver que la gente que ‘empezamos’ ya se van para su destino final. Yo sigo con las tareas de final de una etapa, y justo ésta llena de sorpresas y anomalías.
Una vez duchados, lavada la ropa y puesto a secar, como quiera que se pueda con este tiempo, vamos a ver una joya del románico de este pueblo, de esta región y casi de europa y el mundo: la iglesia de St. Martín.


Allí estaban Jesús y Eirene que la disfrutaban como niños pequeños, junto con Maxi; fuera vuelve a llover y estamos en el bar, Eirene, J. Pablo y yo. Decido volver al albergue, allí están Jesús y Maxi, la cual le agradeceré siempre la cura de ampollas que me hacía falta y me hizo perfectamente, pinchándolas y poniendo yodo, desinfectando, estaban justo en el punto de intervenirlas, así lo hizo y gracias a ella, todo fue bien.
Más tarde volví al bar a cenar, ambientado totalmente por peregrinos, me pedí un ‘pedazo’ bocata de calamares que me recordaba los de Madrid, la gente está en el bar y yo me voy al lado mismo que hay internet, chequeo el correo y me encuentro de nuevo con Eirene, salimos a la calle y damos un paseo en una noche fresca y estrellada, como en Atapuerca, charlamos de nuestras cosas y nos quedamos en un portal viendo las estrellas y la luna.
Es la hora que cierran el albergue y vamos para allá, a punto estaban de cerrar cuando la mayoría están ya en la cama, me cepillo los dientes y el hospitalero se va, pensamos que ha cerrado y se ha ido, como suelen hacer… nos volvemos a encontrar Eirene y yo, quedamos en la puerta para charlar un rato más.

Allí estamos, en el recibidor de la entrada, en la oscuridad, escuchamos algunos de cachondeo por las habitaciones pero en diez minutos ya todo el mundo recupera fuerzas estirados en la multitud de literas que se distribuyen en todo el edificio, descansando para la etapa de mañana; nosotros hablamos y saboreamos la sensación de estar ahí cuando ya todo el mundo duerme, o lo intenta…

Hacemos un balance de estos días, de situaciones pasadas, estamos a gusto, como dos viejos amigos, de repente baja gente, hay unos riendo por el pijama que lleva puesto, bajan y salen a la calle, entonces vemos que no estaba cerrado en realidad, quedamos un poco extrañados, primero porque pensábamos que estaba cerrado, ahora por ver que estaba abierto y que podía entrar cualquiera, no entendemos nada…

Estamos cansados y faltan pocas horas para seguir, decidimos ir a la cama, nos despedimos con un fuerte abrazo que siempre quedará en nuestro recuerdo, y al llegar a la cama, en la oscuridad, veo que está todo por recoger y desordenado, enciendo la linterna que tan práctica es en estos momentos y lo dejo todo como puedo en el suelo, me meto quedándome ‘frito’ en dos segundos.
Por la mañana estoy cansado y lo peor, está lloviendo. Por un momento pienso que en este pueblo, sorprendente y excepcionalmente hay tren, casi me inclino en la posibilidad de coger el tren, no tengo ganas de seguir con lluvia…

Pero después de retocarme las ampollas, muy mejoradas por la intervención ayer de Maxi, una vez desayunado y ya puesto en ruta, daba igual que lloviese, que nevase, allí íbamos todos/as, en marcha, tapados hasta las cejas y adelante. Hoy la etapa es toda paralela a la carretera, ahí vamos y yo después de haberme equivocado en la salida de Frómista, enlazo y de repente me encuentro con una chica Japonesa que anoche intercambiamos algunos saludos, es Romi. Con ella entablo conversación y ahí vamos, mojándonos a veces, para de repente, vuelve a llover, nos saludan las bocinas de los coches que nos miran como diciendo: ¿Estáis locos o qué, peregrinos?! que está diluviando…

Romi vive en Madrid hace ya unos años, también vivió en Ronda, en Londres, una vida muy rica de experiencias fuera de su Japón querido; hacemos un café y una pasta riquísima orgánica y llegando a Carrión de los Condes, nos unimos a Maxi. Parecía que llegábamos cuando vemos que aún faltan unos kilómetros, a mi me duelen las ampollas, las siento, las noto y se me hacen eternos los últimos kilómetros…

Llegamos por fin y el albergue no hay manera de encontrarlo, al final vamos a parar a uno que es monasterio, lo llevan y nos atienden las monjas del Espíritu Santo, ‘’kágatelorito’’. Tan solo están Eirene, Jesús, Maxi, J. Pablo y Andrea (el italiano). Romi no viene porque también acaba aquí su Camino, tiene que coger un autobús para volver hoy mismo a Madrid. Nos despedimos pero una despedida de las que parece que nos volveríamos a encontrar…



Lo peor que puede ocurrir después de cualquier etapa y concretamente como la de hoy, más bien fría y pasada por agua, es llegar al albergue, desear pegarte una ducha calentita y que el agua salga fría, tan solo se habían duchado 3 personas delante de mi, pero, y ante el sorprendimiento de la monja, el agua estaba helada!

Decido hacer ducha de primeros auxilios y la imagen de verme ahí debajo del chorro caliente y el vaho a mí alrededor, se queda con una duchita bastante asequible, curiosa y sencilla.
Me voy a comer, tengo hambre y ya es hora, hago un menú y de vuelta me encuentro de nuevo a Romi (ya me había parecido), hablaba por teléfono con dos chicas de Gasteiz, aún le falta un poco para coger el autobús que la llevará a Palencia, así que hacemos un café en el bar ‘España’, que está repleto de peregrinos, resulta que hay otro albergue que está llenísimo, nosotros estamos más apartados y somos solo seis o siete.

Con Romi bien, comentamos y estamos un rato ahí charlando, tomando un cortado. Llega la hora, nos despedimos y me voy al albergue. Vuelvo a intentar ducharme con agua caliente, y ésta vez consigo que sea tibia, al menos me ducho entero y no por partes y helado de frío. Nos relajamos y estamos sin más ahí en el patio del monasterio, Andrea, Eirene y yo, fumando y tomando cerveza que tiene Andrea y que sirve en un cuenco de madera comunitario, hace viento y estamos de un lado a otro intentando resguardarnos e instalarnos, que nos dé el sol de pleno, parecemos no sé qué, cambiándonos de bancos cada diez minutos, pero queremos estar calentitos al sol y sin viento, hace fresquete.

Nos ponemos todos en marcha y allá vamos a visitar Carrión de los Condes, empezamos por la Iglesia de Sta. María del Camino, seguimos en otra donde esta tarde-noche habrá un concierto de piano a cuatro manos y llegando nosotros, estaban ensayando, impresionante como tocaban y sonaba ése órgano, antes de ésta, visitamos otra, previa entrada de pago y que ahora es museo; de vuelta coincidimos en el súper con unas chicas y un chico de Valencia, hacemos alguna compra para la cena y volvemos al albergue.

Llueve, hace frío y mucho viento. Una vez en el albergue vemos que tenemos a nuestra Carmeta, la Valenciana que llegó con Dani, que alegría de verles de nuevo, también hay dos chicas de Gasteiz, que ahora no están, -deben de ser las que hablaban con Romi-

Todos los demás, están en el otro albergue que ya está lleno y nos dicen que hay calefacción, que es más nuevo y tiene agua Caliente!!..




Mientras Andrea ya anda con Morfeo, todos nosotros preparamos la cena, cada uno aporta lo que puede y finalmente allí hay de todo, desde embutido hasta mejillones en lata, vino no falta y así, todos juntos y Andrea durmiendo, cenamos, reímos y la pasamos lo mejor posible!..

Yo justamente hoy no me encuentro muy a tono con la fiesta, estoy, si! pero como desplazado en pensamientos o puede que esté cansado, no lo sé.., llegan las de Gasteiz, Lorena y Puri, se unen a nosotros aunque solamente con el vino y yo decido meterme en la cama, estoy bastante ‘out’, podría ser porque veo que se acaban estos ratos, que se me acaba el Camino, no lo sé…, quizá es solo cansancio…


Hace frío, aquí no hay calefacción, de la lluvia se me han mojado los bajos de los pantalones con los que me meto en la cama y noto mojados, de almohada hacemos servir un trozo de esponja cortado de mala manera, en fin.., esto es lo que hay!..

Hoy ya me levanto pensando en la etapa tan larguísima que toca, unos diecisiete kilómetros sin nada, sin pueblos, sin aldeas, sin nada, solo Camino y más Camino…

La gente como de costumbre ya anda para aquí y para allá haciendo ruido, cremalleras arriba y abajo; desgraciadamente hoy tocan despedidas, Carmen, Maxi y Dani, los cuales les doy un abrazo y les deseo lo mejor. Andrea no tuve esa suerte, dado que desapareció muy temprano, le gustaba madrugar y salir el primero, para así Caminar en solitario.
Sigo con el pensamiento de la llanura increíble, intento hacerme un poco el remolón pero duro poco…

Después de revisar los pies y poner algún ‘compeed’, estoy listo, recojo, me cargo la mochila y desayuno en uno de los bares de Carrión, hasta me permito hacer un cigarrillo con el café matutino. Estoy compartiendo mesa, dado el ‘overbooking’ de peregrinos, con una pareja que hace parte del Camino en coche y se me han colado cogiéndome mi café con leche, evidentemente les digo que sino habían visto que ése era mi café….





Saliendo de Carrión de los Condes, empieza el chantaje psicológico sobre el tiempo, me lo hago a mi mismo, pero ahí está, está tapado, las nubes amenazan lluvia pero de momento no llueve, capelina a mano y adelante.., de momento sale el sol entre demasiadas nubes…

El primer tramo es una carretera asfaltada, que de tanto en tanto pasa un coche, está tan tranquila que antes de que llegue alguno de los coches, hace ya rato que escuchas el motor y luego el sonido de como se aleja. Dejamos ésta para acceder a lo que será la mega-recta que parece no tener fin y desierta total, el terreno es blando, como arcilloso pero con piedras sueltas e incrustadas en el mismo suelo, muy incomodas para andar.





Hace viento y la radio hoy no me coge ninguna emisora, opto por escuchar los pajarillos, el viento contra algún árbol y mis pasos, que de seguida son aplastados por unos más escandalosos, los que provoca la punta del bastón dando en las piedras de uno que viene ahí atrás y que me da un impulso de girarme y decirle: ei! tio! que molestas!!
Pero me controlo y acaba alcanzándome, es un chico de mi edad, comentamos un poco la etapa de hoy y simpáticamente, pero le digo que no arrastre el puto bastón!...

Me dice que es de Burgos, que hace pocos días que empezó, que salió desde su propia casa, que guai! me invita a agua y aprovecha a darme bronca porque yo justamente hoy, diecisiete kilómetros sin nada y eso incluye no fuentes y no me acuerdo de repostar la cantimplora, él lleva como dos litros.., acaba adelantándome y sigue dándole porrazos a las piedras con el bastón, aminoro el paso para no escucharlo…

Menos mal que ayer compré y voy haciendo con mandarinas –líquido- y pistachos –que dan sed- pero me apetecen…
Sigue cada vez más tapado, mucho viento y nada para cubrirse si empieza a diluviar, solo la llanura del propio Camino; en solitario, tranquilo pero sin pausa y hago alguna foto del paisaje más estando en mis propias cosas, acabo llegando a Lédigos con alguna gota que cae ya sobre mi, solo entrar en el albergue, empieza a diluviar…

Justo en ese momento, da lugar en medio del bar, lo que deduzco debe ser: ‘la partida’.., imagino que diaria, de un juego, que de entrada no logro entender, pero mientras voy comiendo, veo que es muchísimo más sencillo de lo que imaginaba.

Se trata de tirar ahí en medio del bar dos monedas al aire, hay varios estilos de tirarlas al vuelo, no parece tan sencillo, al menos ellos hacen toda una serie de rituales –al lanzarlas- y dependiendo de si coinciden las dos caras, o las dos cruces, te anotas un punto o no. Es un poco parecido a la petanca, o a los dados de las películas de Las Vegas que tienes que sacar siete, que normalmente siempre los soplas antes de tirar, me viene a la cabeza la escena de Demmi Moore cuando le gana un millón ($), a R. Redford y luego se lo da por estar una noche con ella a sabiendas de su marido. O aún mejor, Casino, de M. Scorsese con R. De Niro controlando totalmente el Tangiers.


Aquí, a bastante distancia de Las Vegas, concretamente en Lédigos, la cuestión es que ahí estaban esos jugadores, sin soplar esas monedas que tiraban al aire, eso si, cada uno de ellos hacía, al tirarlas una serie de muecas y gestos que no se hasta que punto eso favorecía en la suerte o en sus paranoias personales…

De tanto en tanto, también iban entrando peregrinos, que visto el panorama decidían dar por acabada la etapa; yo no me zampé un heladito de postre porque no tenían, pero si me fumé un cigarrillo con un cortado y ya en presencia de Emiliano, el Argentino y otros que iban apareciendo. La chica me cobró con mucha simpatía y me imaginé que había emigrado de algún país del Este, tenía acento y supongo que ahora debía ser la mujer del amo de todo aquello, el tipo con barriga, sin muchas palabras y que llevaba la batuta en el juego, siendo él, el que más alto lanzaba y más muecas hacía, insertado en su chándal y sus zapatillas de campo.


Ya solo caían cuatro gotas y yo no me quería quedar allí, con los “tira-monedas al aire”, así que me despedí y seguí hasta Terradillos de Templarios. Saliendo del bar, veo como para un coche, salen tres chicas, se despiden del conductor, me ven –supongo las pintas de peregrino- y me preguntan donde está el albergue, les indico que justo pasando la curva, me agradecen y yo pienso: ¿Éstas? ¿Empiezan aquí o hacen el Camino en coche?. En fin, a mi me están cayendo de nuevo algunas gotas, hace frío, está tapado y me quedan unos tres kilómetros….

El albergue de Terradillos está bestial, en comparación con otros, es privado y no muy nuevo, pero en meterme en un baño, -no duchas colectivas- y el agua que hierve, en comparación a Frómista que fue fatal con el agua fría, increíble! hasta casi me quemo…

Me tomo una infusión al lado del fuego que hay en el comedor, allí vuelve a aparecer Emiliano, que llega empapado, de hecho asume totalmente que por donde pasa él, seguro llueve, así por eso yo siempre intentaba ir unos kilómetros por delante….



En la puerta hallo un monedero, lo miro y lleva exactamente lo que supongo llevarán la gran mayoría de monederos del peregrino medio, al menos si igual al mío: dni, algunos euros, (40) y un par de tarjetas. No alcanzo a reconocer la chica de la foto del dni, ni su nombre; opto por entregarlo en el albergue, por si volviese por él.

Me refugio con una suerte que no merezco en el bar que da acceso al albergue y una chica muy mona me pregunta si me voy a quedar, le contesto que no lo sé, -indecisiones- y si opto por comer.., y beber…

Me meto una clarita que me sienta genial, después del olvido del agua, las mandarinas y los pistachos; le pido un bocata, no hay más para elegir, pero total está lloviendo a cántaros ahí fuera….
Mientras me lo prepara, -el bocata- miro por la ventana como llueve y como pasan algunos peregrinos empapándose. Pongo en duda mi peregrinidad!... –si es que existe algo así- me pregunto sino tendría que estar yo también mojándome, sufriendo las consecuencias del tiempo en el Camino y no al calor de un radiador enorme debajo de la ventana, al cual me hallo enganchado…, cuando advierto que mi bocadillo, mis olivas y mi otra clara están esperándome en la mesa, lo cual me da la mejor de las razones para no pensar en nada más….
Justo en ese momento, da lugar en medio del bar, lo que deduzco debe ser: ‘la partida’.., imagino que diaria, de un juego, que de entrada no logro entender, pero mientras voy comiendo, veo que es muchísimo más sencillo de lo que imaginaba.

Se trata de tirar ahí en medio del bar dos monedas al aire, hay varios estilos de tirarlas al vuelo, no parece tan sencillo, al menos ellos hacen toda una serie de rituales –al lanzarlas- y dependiendo de si coinciden las dos caras, o las dos cruces, te anotas un punto o no. Es un poco parecido a la petanca, o a los dados de las películas de Las Vegas que tienes que sacar siete, que normalmente siempre los soplas antes de tirar, me viene a la cabeza la escena de Demmi Moore cuando le gana un millón ($), a R. Redford y luego se lo da por estar una noche con ella a sabiendas de su marido. O aún mejor, Casino, de M. Scorsese con R. De Niro controlando totalmente el Tangiers.


Aquí, a bastante distancia de Las Vegas, concretamente en Lédigos, la cuestión es que ahí estaban esos jugadores, sin soplar esas monedas que tiraban al aire, eso si, cada uno de ellos hacía, al tirarlas una serie de muecas y gestos que no se hasta que punto eso favorecía en la suerte o en sus paranoias personales…

De tanto en tanto, también iban entrando peregrinos, que visto el panorama decidían dar por acabada la etapa; yo no me zampé un heladito de postre porque no tenían, pero si me fumé un cigarrillo con un cortado y ya en presencia de Emiliano, el Argentino y otros que iban apareciendo. La chica me cobró con mucha simpatía y me imaginé que había emigrado de algún país del Este, tenía acento y supongo que ahora debía ser la mujer del amo de todo aquello, el tipo con barriga, sin muchas palabras y que llevaba la batuta en el juego, siendo él, el que más alto lanzaba y más muecas hacía, insertado en su chándal y sus zapatillas de campo.


Ya solo caían cuatro gotas y yo no me quería quedar allí, con los “tira-monedas al aire”, así que me despedí y seguí hasta Terradillos de Templarios. Saliendo del bar, veo como para un coche, salen tres chicas, se despiden del conductor, me ven –supongo las pintas de peregrino- y me preguntan donde está el albergue, les indico que justo pasando la curva, me agradecen y yo pienso: ¿Éstas? ¿Empiezan aquí o hacen el Camino en coche?. En fin, a mi me están cayendo de nuevo algunas gotas, hace frío, está tapado y me quedan unos tres kilómetros….
El albergue de Terradillos está bestial, en comparación con otros, es privado y no muy nuevo, pero en meterme en un baño, -no duchas colectivas- y el agua que hierve, en comparación a Frómista que fue fatal con el agua fría, increíble! hasta casi me quemo…

Me tomo una infusión al lado del fuego que hay en el comedor, allí vuelve a aparecer Emiliano, que llega empapado, de hecho asume totalmente que por donde pasa él, seguro llueve, así por eso yo siempre intentaba ir unos kilómetros por delante….






Aprovecha para secarse un poco y descansar, él quiere seguir, mientras me tomo la infusión estamos ahí charlando, le pregunto si quiere, si le apetece algo.., buen personaje el Emiliano. También le ofrezco alguna cosa que yo lleve que necesite o prevea que le pueda servir, yo mañana acabo y él va a llegar a Santiago si todo va bien, pero es tan humilde que me dice que no le hace falta; ahí me despedí del ‘Mendocino Argentino’, espero le vaya todo muy bien…


Con J. Pablo y Eirene fuimos a visitar el pueblo, bueno, las cuatro casas que lo constituían, para así volver al albergue y tomar un poco el sol y estar un rato hasta la cena que la acompañamos un poco antes jugando al juego del Camino de Santiago! valga la redundancia donde quiera que se halle…
También estuvimos pintorreando el libro de visitas que suele haber en los albergues y reconocí a unos perregrinos que habían estado recientemente allí, Ramiro y su mujer…..

Había alguna cara nueva esta noche, una chica Alemana (Úrsula) y Alejandro, un Mejicano muy simpaticote que era como medio robot, lo tenía casi todo controladísimo-estructurado-pensado-estipulado…
En la otra mesa también estaban las chicas de Gasteiz y un chico que nos gravó en video, éste era de bcn, iba en bici…

Pensé que era mi penúltima noche como peregrino, en la habitación éramos J. Pablo, el señor solitario y misterioso, Alejandro, Úrsula y yo. Una vez en la cama, como a media noche, -creo- me despertaron los gritos de Úrsula, creo que estaría soñando.., pero en el silencio de la noche, la situación y ella ahí dando chillidos con verdadera contundencia, fue tremendo!...
Yo estaba tan cansado que enseguida volví a dormirme y todo era como muy lejano, como en sueños y creo que en breve, volvió a gritar y con el detalle que lo hacía en alemán y al final decía alguna palabra suelta en castellano.

Por la mañana le comenté, empezó a reír medio tímida, se ve que no era la primera vez que le había pasado y le habían dicho; me preguntó en que idioma hablaba…, suerte que me fijé entre sueños…




Hoy, como de costumbre me hago el remolón pero enseguida me veo, después del aseo, desayunando con los compis. Estoy bien, pero me siento triste, sobre todo porque hoy toca -mi- despedida, hoy acabo…

Pienso que en unos trece kilómetros llego a Sahagún y allí me cojo combinación a León, paso el resto del día en esta ciudad, y es que mañana ya regreso.

Me despido con un fuerte abrazo de los que han sido compañeros de Camino, Jesús y Eirene, con cierta tristeza. También de Úrsula, J. Pablo y los demás que andaban por allí. Hoy es una etapa demasiado ‘light’, demasiado pequeña, pero saboreo y respiro muy hondo cada segundo del final de mi Camino, en solitario y coincidiendo en detalles, como por ejemplo que el monedero que hallé ayer en Lédigos era de la chica que iba con su padre, que encontramos comiendo en Boadilla del Camino, resulta que se habían vuelto a buscarlo, no se quien les había dicho, creo que telefonearon desde el otro albergue. Como por ejemplo, una pareja que coincidimos a la salida de Carrión, en el bar, recuerdo que se me colaron descaradamente y cogieron mi café con leche, les dije y me pidieron disculpas, no le di más importancia pero ahí estaban, hoy, en mis últimos metros, nos saludamos e intercambiamos en el ambiente el recuerdo del bar de hacía dos días. Como por ejemplo la radio que hoy no sintonizaba casi nada y de repente, muy nítido escucho la voz de Tomás Fernando Flores y por la hora doy más que por sentado que por fin he encontrado r3, mi programa número uno, s.21, y resulta que no, que estaba presentando una canción para r5 todo noticias, que extraño, que coincidencia, aquí está pasando algo, demasiadas casualidades…

Los acontecimientos parecen darse de una manera compleja, rara y extraña, pero por otra parte, parece que las piezas encajan en el puzzle, un puzzle imaginario y creado en mi estructura mental. Tengo una sensación más que extraña….

Empezaba a chispear, mis últimos metros y lloviendo, no quería ponerme el poncho, pero cada vez llovía más y en paralelo con la carretera iba consumiendo mis últimos minutos de peregrino, Sahagún ya estaba cerca.



Dos personas caminando delante de mí, no puede ser! Jesús y Eirene de nuevo! otra pieza encajándose extrañamente…
Con ellos y sobre todo junto a Eirene acabo mis pasos, mis etapas, mi Camino por esta vez.., llegamos a Sahagún y aquí si, aquí nos despedimos, yo he finalizado y ellos tienen un montón de kilómetros por delante, hasta siempre Jesús, un fuerte abrazo Eirene.

Viniendo, he visto la estación de renfe y aunque mi intención es hacer autostop, para acabar de compartir experiencias y seguir en contacto con gente, me dirijo a ella para saber horarios y por si no me coge nadie.

En la estación pregunto y no muy amablemente me dan dos opciones: en doce minutos pasa el talgo y lo puedo coger pagando quince euros, o me espero a las dos de la tarde, (ahora son las once más o menos) y el regional que llaman aquí, -para mi sería un cercanías, por no decir ‘rodalies-, me vale tres con ochenta. Me acojo a la segunda opción, retrocedo unos metros, justo donde hay una carretera de acceso e indicando dirección a León. Medio chispeando, con el cielo completamente tapado y las calles mojadas, me pongo hacer autostop, enseñando el dedo pulgar y mirando directamente a los que pasan delante de mi motorizados, al principio me da un poco de vergüenza, incluso temo que aparezca la poli y me denuncie, ¿no sé si estará prohibido hacer autostop?... sea como sea, ahí estoy, al menos me acompaña mi inseparable radio en los oídos. Gema, que es de por aquí, ya me advirtió que sería raro que me subiesen para llevarme a León, pero el –no- ya lo tenía, así que allí estaba, aún con el buen rollito del Camino, de solidaridad, de intercambiar, de hacer por los otros, pero la realidad era ver unas caras que más bien me indicaban rechazo al verme ahí, a un lado del arcén intentando ‘gorrear’ un viajecillo de una horita a la ciudad.

Por la hora que era y viendo que esto no parecía inmediato, me fui a la tienda de enfrente a prepararme un bocata que me comí, de nuevo en el arcén enseñando mi pulgar izquierdo, a veces derecho. Visto el poco éxito, me cambié a otra parte donde había una gasolinera y así, solo que se subían en el auto ya les miraba a ver si había suerte….




Después de comerme el bocata, los zumos y fumarme un par de pitillos, pasó una señora -a pie- y me dijo: qué poca vergüenza, con el frío y el día que hace, qué les costaría llevarte!
Eso mismo pienso yo señora! –le dije-

Y eso mismo fue lo que me hizo ver que me podía petrificar allí de pie, enseñando el dedo, que las esperanzas cada vez eran menos y la razón más de Gema, así llegué a poner fin a mi proyecto de autostopista, volviéndome hacia el centro del pueblo, me metí en una cafetería que tenía unas pastas, -facturas en Argentino- riquísimas! me pedí una de crema y un café con leche, la nostalgia de haber acabado ya mi Camino, reflejada en la lluvia en el exterior del local, y más, cuando pasaba algún peregrino por delante, más la impotencia de que no me cogiesen en la carretera hacían mis últimos pensamientos en Sahagún.

En eso que entraron dos peregrinos en el bar, los reconocí, otro de los ejemplos, de las coincidencias del día. Eran la chica que perdió el monedero y su padre; les saludé y les comenté el hecho de que me sabía mal no haberla reconocido en su dni cuando encontré el monedero, me dijo que lo importante era la pronta recuperación de éste, y me agradeció igualmente, aunque habían tenido que volver a Lédigos y volver de nuevo, total, habían hecho seis kilómetros de más…

Me despido de ellos sin más y vuelvo a pasar por el albergue de Sahagún, de repente aparecen las de Gasteiz con el chico que salió de su propia casa ya haciendo el Camino, -el que daba golpes a las piedras con el bastón- No sé por qué, ni cómo, pero nos saludamos y acabamos haciendo unas fotos en la puerta del albergue.


De nuevo hacia la estación, falta una hora para el tren y me tengo que ir a León, cuanto antes llegue, más ciudad podré ver. De camino voy enseñando el dedo, a ver si tengo ahora más suerte, aprovechando y sin acabar de perder la esperanza de que haya alguien que vaya a León y me lleve,.. nada!

Estoy en la estación, no hay mucha gente, compro el billete dándome por vencido de que definitivamente el autostop quedó invalidado, hay una familia que llevan pintas de peregrinos, pero imagino empiezan aquí, porque no me suenan de haberlos visto antes, decido esperar, relajarme y observar mi entorno.
Justo cuando lo consigo, que casi me estaba durmiendo, aparecen las dos chicas simpáticas Valencianas, las que no se despegan del chico que las acompaña en todo momento, nos saludamos, comentamos y ellos también se marchan a casa, me explican y me dan ‘el turre’ con reservas, billetes y otras historias que no me inetresan ahora… también aparecen Lorena, Puri, -las de Gasteiz- y el chico inseparable de su bastón.

También me explican las combinaciones de trenes, los problemas con las reservas y todas unas historias que a mi me siguen resbalando, yo he acabado mi Camino, estoy aquí tranquilito esperando mi regional y me está esperando un León que necesitaría más días para ver, pero que no tengo…

Por un momento desconecto tanto, al margen del desgaste acumulado de todos los días pasados, que me entra de nuevo una ‘morriña’ y sentadito allí, vuelvo a dar alguna cabezada de cansancio y de espera infinita…
Por unos momentos, me traslado, entro en sueños, casi despierto pero imaginando y medio dormido empiezo a estar muy cómodo y esa situación de que no te quieres quedar dormido pero el cuerpo puede más y te derrumbas, medio inconsciente, en sueños…

Sueño que la chica esta de Gasteiz, Puri, se gira y me suelta así sin más: oye, que me voy a León contigo. Yo, me la quedo mirando, ella masticando pan con jamón dulce que habían ido a comprar hacía un rato y le digo que ella misma, que me parece bien, que guai!

Ella sigue dándome todo tipo de explicaciones, que si el tren que llegaba ahora iba hacia Gasteiz, que estaba en lista de espera como las de Valencia, que seguramente se podría ir en él, pero que total, mañana aún no trabajaba y que si venía conmigo, ya le apetecía ver León, que sola no quería ir, que para quedarse sola, prefería marcharse a casa, aunque no trabajase, que por eso me decía….
Lorena y el chico de Burgos ‘follonero’ del bastón seguían unos días más en el Camino, qué suerte!

Así que llegó el tren talgo, las de Valencia se subieron junto con más gente y Puri –en mi sueño particular- se quedó a esperar el regional que nos llevaría a León….

Me incorporo unos minutos antes de que llegue el regional y el trayecto a León se me hace en un plís! ando viendo el terreno que hubiese tenido que hacer, con tan solo una etapa más, -El Burgo Ranero-.
Hubiese acabado en realidad en León, pero vaya diferencia, en tren, cómodamente sentado, con calefacción y a cubierto de la lluvia que aún seguía cayendo, intentaba ver algún peregrino en el paisaje bastante familiar sobre el que pasábamos, pero no hubo suerte…

Llego a León y andando enseguida estoy en el centro, miro maravillado la ciudad, observo y León tiene encanto, buena onda se respira aquí, tanto que el asombro delante de la casa Botines es inmenso, es un traslado a bcn, a Catalunya, con un St. Jordi presidiendo el edificio modernista.
No sé, me da la sensación que se respira un aire muy positivo en esta ciudad…

Después de preguntar por el albergue a un barrendero e indicarme a la perfección, llego a éste y me acomodo a mi libre elección, por ser de los primeros en llegar, me informan del horario de las misas, “kágatemáslorito” y con cara de alucinado doy la voluntad, me ducho..

Con la tontería ya son casi las cuatro de la tarde, llueve, para, llueve y me encuentro en un bar tomando una especie de pizza. La catedral, tan impresionante, tan tremenda, no hay palabras para describir semejante belleza….

Paseo por las calles de esta preciosa ciudad, me tomo una infusión en uno de los bares más céntricos, fuera está lloviendo, la gente camina arriba y abajo, miran, entran y dan vida a toda una zona comercial que hoy sábado con más gente consumiendo, recupera en parte la economía de los días de diario.
Sin darme cuenta las horas pasan y enseguida llega la noche, el último contacto con el mundo de los peregrinos, albergues y demás. Cuando quiero hacer alguna reflexión sobre todo esto, ya es el día siguiente y me encuentro en el andén de la estación, me quedan unas nueve horas dentro de un autobús, de esta manera llegaré a bcn, luego tren a Blanes...


Ya estamos en marcha, las emociones están a flor de piel y es que no es para menos, desde lo alto del autobús veo los paisajes, las indicaciones, los tramos, el sendero y todo lo que estos días he estado viviendo, la perspectiva es más que diferente, pero me siento tan inmerso en imágenes, en pensamientos sobre cada momento vivido, no paro de reflejar, de ver, de recordar…
Cuando desde mi posición actual se cruzan algunos peregrinos, la emoción llega a su punto más alto, me veo a mi, veo a Eirene, a Jesús, veo todos estos días pasados, veo a Jamie, a Gema, todos los esfuerzos pasan por mi cabeza, veo a los Tomellosos, la pareja de Granada, a Rafael, las Noruegas, me veo a mi mismo entre ellos, riendo, hablando, en Toni, Milaisa, Andrea, seguimos ahí, el autobús corre, no me duelen los pies, ni tengo ampollas aquí, veo a peregrinos en bici, me imagino a J. Pablo, la familia de Zaragoza, Romi, Dani, Carmen, Puri, Lorena, en todo este recuerdo está presente la música, como no, como en todos estos días.., Carol, Carles, sus compis, Maxi, Emiliano…


Seguía mirando por la ventana, a una velocidad que era demasiado acelerada para poder ordenar tantos detalles, era increíble, estaba recorriendo en unas cuatro horas lo que había hecho en diez días; aumentaban el número de peregrinos, ahí seguían, ahí estaban, seguro ahora estarán, ahí seguirán…
Viviendo y cubriendo una etapa más de la vida, que entre miles de pensamientos y experiencias, posiblemente abra los ojos y las emociones a demasiados sentidos ocultos hasta ahora, porque no debe ser coincidencia que, todos y todas las personas que en estos días han estado ahí y han coincidido conmigo, toda esa energía, de una manera u otra ha sido canalizada y ha estado presente, más o menos consciente para mi, algún sentido tiene que tener y por alguna razón o razones ha debido de ser así, gracias al destino, al caos o simplemente gracias por haber compartido estas y otras experiencias…

"Creo que hay que viajar siempre, ponernos a prueba ante lo inesperado, ver y sentir sobre lo que hemos leido, sobre lo que nos han contado, sobre todo lo que hemos imaginado y luego escribirlo para que otros sueñen, para mantener la ficción del existir y el anhelo de eternidad."




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